SLAOT 2016

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Punta Cana, República Dominicana

martes, 5 de noviembre de 2013

Radiología de lesiones pseudotumorales y tumores óseos benignos



MARTES, 5 DE NOVIEMBRE DE 2013

Radiología de lesiones pseudotumorales y tumores óseos benignos

Este texto completo es la transcripción editada y revisada de una conferencia dictada en el curso Lesiones Tumorales y Pseudotumorales del Sistema Musculoesquelético, organizado en Santiago por el Departamento de Ortopedia y Traumatología de la Universidad de Chile del 12 al 16 de mayo de 2003. Director: Dr. Miguel Sepulveda H
Los tumores óseos benignos se clasifican de la siguiente manera:
1.- Tumores formadores de hueso
  • osteoma
  • enostosis
  • osteoma osteoide
  • osteoblastoma
  • fibroma osificante
2.- Tumores formadores de cartílago
  • condroma (encondroma)
  • osteocondroma
  • condroblastoma
  • fibroma condromixoide
3.- Tumores de origen fibroso
  • fibroma desmoplástico
4.- Tumores de origen vascular
  • hemangioma
5.- Otros
  • lipoma intraóseo
  • tumor de células gigantes
6.- Seudotumores
  • quiste óseo simple
  • quiste óseo aneurismático
  • displasia fibrosa
  • defecto fibroso metafisiario



1.- Tumores formadores de hueso
Osteoma
Es un tumor benigno formado por hueso compacto en hueso membranoso, que se puede ver a cualquier edad, pero de preferencia en la cuarta y quinta décadas. Nace desde la cortical hacia la periferia y se localiza fundamentalmente en cráneo y senos paranasales, aunque también puede aparecer en el maxilar y, raramente, en los huesos tubulares.
Cuando hay lesiones múltiples, se debe descartar un síndrome de Gardner, que además presenta pólipos colónicos y tumores de partes blandas, como el desmoides.
En la Figura 1 se aprecia un osteoma que da una imagen esclerótica, de bordes mal definidos, que protruye desde la tabla externa del cráneo
Osteoma osteoide
Es una lesión formadora de hueso que se ve en personas jóvenes, entre los 7 y 25 años. Se ubica en la diáfisis de los huesos largos: extremo superior de fémur, húmero y tibia (70%), en los huesos de la mano (20%) y, con menos frecuencia, en el esqueleto axial.
Clásicamente, en la radiografía se aprecia una lesión cortical radiolúcida menor de 2 centímetros, que corresponde al nido, con esclerosis periférica. Ante lesiones dudosas, en las que no se visualiza bien el nido, el examen de elección es la TC (no la RM). En la cintigrafía se aprecia una lesión hipercaptante.
En la Figura 2 se aprecia una lesión cortical radiolúcida rodeada de un halo esclerótico, en relación con la metáfisis proximal del fémur, una de las ubicaciones características del osteoma osteoide.
Figura 2. Osteoma osteoide en metáfisis proximal del fémur.
Enostosis o islote de condensación
Son lesiones que frecuentemente se diagnostican como hallazgos. Se ven como nódulos escleróticos dentro de hueso esponjoso, de tamaño variable y contornos espiculados, de 2mm a 2cm de diámetro, que en la cintigrafía ósea no tienen actividad, aunque puede haber alguna en los de mayor tamaño.
Se pueden presentar en cualquier hueso, preferentemente en huesos largos (fémur), y a cualquier edad, pero con mayor frecuencia después de la pubertad. En la Figura 3 se observa una imagen esclerótica en medio del hueso esponjoso de la metáfisis tibial, correspondiente a un islote de condensación.
Figura 3. Islote de condensación en la metáfisis tibial.
La presencia de múltiples focos de enostosis se conoce como osteopoiquilia o displasia esclerosante.
Osteoblastoma
Es menos frecuente que el osteoma osteoide, su nido es mayor de 2 centímetros y su crecimiento es más rápido, por lo que la reacción esclerosante es menos llamativa. Se ve en menores de 30 años y se ubica, en 35% de los casos, en los huesos largos y, en 15%, en cráneo, mandíbula y maxilar. 
Cuando se ubica en un hueso largo, 75% de las veces está en la diáfisis y da imágenes variables de lisis y esclerosis. Cuando se ubica en una vértebra, lo hace en los elementos posteriores, donde da imágenes líticas, expansivas, con calcificación parcial o extensa.
Las radiografías, en su mayoría, no son diagnósticas y se deben diferenciar del tumor de células gigantes, del quiste óseo aneurismático y del condrosarcoma.

2.- Tumores formadores de cartílago El segundo grupo de tumores benignos es el de los formadores de cartílago, que son tumores con matriz condroide y una periferia bien delimitada. Son los tumores óseos primarios más frecuentes.
Condroma
Es un tumor formador de cartílago maduro que se ubica en el interior del hueso; es de tamaño variable y no compromete partes blandas ni la cortical. Cuando se ubica en la zona central se denomina encondroma y cuando se ubica en la periferia se denomina condroma periostal o eucondroma.
Se ve de preferencia en la tercera y cuarta décadas de la vida. En 45 a 60% de los casos se ubica en la mano, de preferencia en la primera falange, y en 25% se ve en las metáfisis de los huesos tubulares largos como húmero, fémur y tibia.
En la radiografía se aprecia una lesión central, lobulada, que en la mitad de los casos presenta calcificación condroídea; además, puede presentar erosión endostal. En la Figura 4 se ve una lesión lítica, geográfica, lobulada, con pequeñas calcificaciones periféricas y con erosión endostal que compromete la primera falange.
Figura 4. Condroma ubicado en la primera falange.
Cuando se presenta en los huesos largos asociado a calcificación prominente, se debe hacer el diagnóstico diferencial con el infarto óseo.
La malignización ocurre en menos de 1% de los casos en condromas distales y solitarios; llega a 10% en las localizaciones proximales. La probabilidad de malignización aumenta aún más en ubicaciones axiales y cuando son múltiples. 
Se debe sospechar malignidad ante la presencia de reacción perióstica, masa de partes blandas y destrucción cortical.
La encondromatosis múltiple es la presencia de múltiples encondromas; cuando afecta un hemicuerpo, se habla de enfermedad de Ollier (Figura 5). La malignización ocurre en 10% de estos casos, aproximadamente, y llega a 30% cuando son lesiones axiales.
Cuando la encondromatosis múltiple se asocia con hemangiomas cavernosos se habla de síndrome de Maffucci, en el que la malignización llega a 25%.
Figura 5. Encondromatosis múltiple (enfermedad de Ollier).
Condroblastoma
Es un tumor de ubicación epifisiaria, que habitualmente aparece en pacientes que todavía tienen cartílago de crecimiento. Se ve entre los 10 y los 25 años, aunque se debe dudar de este diagnóstico en los pacientes con fisis cerrada. Puede mostrar extensión hacia la metáfisis.
En los huesos largos se encuentra fundamentalmente cerca de la rodilla y, con menor frecuencia, en fémur proximal y húmero proximal.
En la radiología se ve una lesión epifisiaria geográfica, redondeada u ovalada, con una fina esclerosis periférica, menor de 4 cm, sin compromiso de partes blandas, que presenta matriz condroide calcificada en 50% de los casos y reacción perióstica en 30%.
En la Figura 6 se observa una lesión geográfica redondeada, ubicada en la epífisis proximal del fémur, correspondiente a un condroblastoma.
Figura 6. Condroblastoma en la epífisis proximal del fémur.
Osteocondroma
También llamado exostosis osteocartilaginosa, es el tumor óseo primario más frecuente. Se presenta en pacientes jóvenes: 75% de los casos son menores de 20 años.
Se ubica en la superficie del hueso y no interrumpe la cortical. Las localizaciones más frecuentes son: fémur (30%), tibia y húmero (20%), mano y pie (10%), pelvis (5%) y escápula (4%).
En la radiología se ven imágenes metafisiarias, las más frecuentes con un tallo alargado y fino que se aleja de la metáfisis y que da la impresión de un colgador de ropa, con continuidad entre la medular del hueso y la cortical afectada por el tumor.
En algunos tipos de osteocondroma se puede ver una capa periférica de cartílago calcificado que da la impresión de una coliflor, aunque de frente puede aparecer sólo como una lesión radiolúcida.
En la Figura 7 se muestra una imagen de osteocondroma que se presenta como una lesión exostótica, la que se aleja de la fisis y simula un colgador de ropa; se aprecia la continuidad entre la cortical y la medular del hueso afectado.
Figura 7. Osteocondroma femoral.
En la Figura 8 se muestra otra lesión, ubicada en la epífisis distal de la tibia; se aprecia la periferia del tumor, calcificada en forma irregular, que da la impresión de una coliflor.
Figura 8. Osteocondroma tibial distal.
Se debe sospechar malignidad en un osteocondroma de huesos planos (pelvis, escápula), cuando hay aumento de volumen y de partes blandas, cuando la capa de cartílago es mayor de 1,5 centímetros de espesor o es irregular, y cuando hay variación de la lesión en el tiempo.
Exostosis múltiple hereditaria (osteocondromatosis, aclasia)
Es una enfermedad hereditaria autosómica dominante, por lo que se deben averiguar los antecedentes familiares. Predomina en varones y es 10 veces más frecuente que la encondromatosis, la cual no es hereditaria.
Se presenta precozmente en la primera década de la vida y la malignización varía entre 10% y 20%. Evoluciona con mayor frecuencia a condrosarcoma y, ocasionalmente, a osteosarcoma.
Una presentación típica es la deformación de la muñeca en bayoneta, que se ve en 30% de los casos.
Fibroma condromixoide
Es el tumor menos frecuente de los formadores de cartílago. Se ve en personas jóvenes: en 60% de los casos se presenta en menores de 30 años. Es más frecuente en varones.
La ubicación predominante es en las metáfisis de las extremidades inferiores: 55% de los casos se ven en la rodilla; un tercio del total se presentan en la tibia, 25% se presentan en el pie. La malignización es rara.
En la radiología se aprecia una lesión radiolúcida, geográfica, bien delimitada, de contorno esclerótico, expansiva (como burbuja de jabón), excéntrica, casi siempre sin matriz calcificada. A veces presenta adelgazamiento endostal o rotura focal de la cortical normal.
Hemangioma
Es un tumor de origen vascular, que habitualmente se presenta en mayores de 40 años. Su localización más frecuente es en columna y cráneo (75% de los casos); también se ve en huesos largos. Cuando se presenta en la columna, lo hace en el cuerpo vertebral y, cuando aparece en el cráneo, compromete el hueso frontal.
En general, se ve como una lesión radiolúcida, geográfica y con escasa reacción perióstica. Según la ubicación, da aspectos más o menos típicos. En el cráneo se ve como una lesión redonda u oval, geográfica, sin bordes escleróticos, con aspecto en cepillo en la proyección tangencial, por la presencia de pequeñas trabéculas perpendiculares a la superficie del hueso.
En la vértebra, en cambio, se aprecia un entramado con trabéculas verticales más gruesas, como osteoporosis; en los huesos largos da un patrón expansivo que recuerda un panal de abejas. En la Figura 9 se observa un cuerpo vertebral con trabeculaciones verticales, que no producen crecimiento del hueso, correspondientes a un hemangioma.
Figura 9. Hemangioma vertebral.
Lipoma intraóseo
Es un tumor benigno, formado por tejido adiposo maduro, sin evidencia de malignidad. Se ve de preferencia en la metáfisis de huesos largos, como tibia y peroné, y en el calcáneo. 
La edad de presentación es amplia, desde los 5 a los 70 años, pero se ve de preferencia entre la tercera y cuarta décadas.
En la radiología se ve como una imagen geográfica, lítica, que va expandiendo el hueso, y con esclerosis periférica. Puede presentar calcificación central; en ausencia de ésta, la lesión no se distingue del quiste óseo simple, pero en la RM es posible distinguir la naturaleza quística o lipoídea de su contenido.
Tumor de células gigantes (TCG)
Tiene mayor incidencia entre los 20 y los 40 años. Se ve con más frecuencia en fémur distal, tibia proximal, radio distal y húmero proximal; en el esqueleto axial, predomina en el sacro.
Es un tumor benigno, pero agresivo localmente, que nace en la metáfisis y avanza posteriormente hacia la región subarticular de la epífisis.
La radiografía es la piedra angular del diagnóstico. Se aprecia una lesión epifisiaria, lítica, excéntrica, expansiva, asimétrica, sin esclerosis, pero con bordes bien definidos, que adelgaza la cortical hasta destruirla. No presenta matriz calcificada, puede haber compromiso de partes blandas y puede contener niveles líquido-líquido.
En la Figura 10 se observa una imagen geográfica, lítica, sin bordes escleróticos, que compromete la cabeza del peroné y que corresponde a un TCG.
Figura 10. Tumor de células gigantes en cabeza del peroné.
Fibroma no osificante y defecto fibroso cortical metafisiario
Entre de las lesiones pseudotumorales, es la más frecuente y, más que una neoplasia, se la considera como un defecto de osificación.
Se hace la distinción entre defecto fibroso metafisiario cuando la lesión mide menos de dos centímetros en su diámetro mayor, y fibroma no osificante cuando es de mayor tamaño.
Es muy frecuente en las dos primeras décadas de la vida; se dice que 30% de los niños lo presentarían.
La localización más frecuente es en la metáfisis, de ahí su nombre, pero también puede comprometer la diáfisis de fémur y tibia, e incluso puede presentar localizaciones múltiples.
En la radiología se ve como una lesión excéntrica, ovoídea, que compromete una sola cortical, con bordes esclerosos y que puede ser lobulada. En la etapa de reparación se puede apreciar esclerosis frontal.
En la Figura 11 se puede ver una imagen excéntrica, geográfica, de bordes escleróticos y sin signos de agresividad, que compromete la metáfisis distal del radio, compatible con un defecto fibroso metafisiario.
Figura 11. Defecto fibroso metafisiario en radio distal.
Quiste óseo simple
También denominado quiste óseo solitario o unicameral, no corresponde a una neoplasia.
En 80% de los casos se ve entre los 3 y los 14 años de edad; en 75% se ubica en la metáfisis proximal de húmero y fémur; puede aparecer también en calcáneo, tibia, mano y otros huesos.
En la radiología se aprecia una lesión central, radiolúcida, geográfica, de diámetro longitudinal mayor que el transversal, que adelgaza la cortical e incluso puede insuflarla, y que contacta con el cartílago de crecimiento. No se aprecia matriz en su interior, puede haber lobulación y no hay reacción perióstica.
En la Figura 12 se aprecia un quiste óseo simple que se presenta como fractura en hueso patológico, una de las formas más frecuentes.
Figura 12. Fractura en hueso patológico secundaria a un quiste óseo simple.
Quiste óseo aneurismático
Hay quienes plantean que no se trata de una lesión primaria, sino secundaria a un tumor vascularizado con una fístula arteriovenosa, la que daría origen a las cavidades.
Se presenta principalmente en las tres primeras décadas de la vida (75% de los casos se ven antes de los 20 años) y es más frecuente en mujeres. En 80% se presenta en huesos tubulares largos y el resto en huesos planos y cortos, y en los elementos posteriores de las vértebras. Es de ubicación diafisiaria o metafisiaria, pero puede cruzar la fisis.
En la radiología se aprecia una lesión lítica, excéntrica, expansiva, con una fina periferia bien definida de periostio que semeja una cáscara de huevo, y múltiples septos internos. Son lesiones grandes, mayores de 5 centímetros (es frecuente que tengan 8 a 10 cm), que pueden tener un aspecto agresivo. En la TC y RM pueden aparecer niveles líquidos.
En la Figura 13 se aprecia una lesión lobulada y tabicada que insufla la rama isquiopubiana, correspondiente a un quiste óseo aneurismático.
Figura 13. Quiste óseo aneurismático en la rama isquiopubiana.
Displasia fibrosa
Es una anomalía del desarrollo esquelético, en la que el tejido óseo está reemplazado por tejido fibroso y trabéculas óseas inmaduras. Puede afectar un hueso o múltiples huesos, pero, en 80% de los casos, se presenta en forma monostótica.
Se ve principalmente entre los 8 y los 14 años de edad. Puede haber alteraciones endocrinológicas o cutáneas asociadas, como ocurre en el síndrome de McCune-Albright, que es la asociación de una displasia fibrosa poliostótica con manchas de color café con leche y pubertad precoz, con cierre precoz de los cartílagos de crecimiento y talla baja secundaria.
En la radiología se aprecia distintos tipos de compromiso óseo según la forma. La monostótica compromete costillas, huesos largos (Figura 14) y región craneofacial. Se manifiesta predominantemente como imágenes líticas en vidrio esmerilado, bien delimitadas, centrales, de bordes escleróticos, sin reacción perióstica, que pueden deformar el hueso, aunque en la base del cráneo se puede ver como imágenes escleróticas.
Figura 14. Displasia fibrosa monostótica.
La forma poliostótica altera totalmente la estructura ósea, produce deformidades y afecta toda la extremidad, tanto los huesos de los pies como los de la mano. En esta forma se ve la típica deformación del fémur proximal en “cayado de pastor”.

Control de daños en trauma/Damage control in trauma

Manejo de pacientes con trauma múltiple 
The treatment of patients with severe and multiple traumatic injuries.
Neugebauer EA, Waydhas C, Lendemans S, Rixen D, Eikermann M, Pohlemann T.
Institut für Forschung in der Operativen Medizin, Universität Witten/Herdecke, Germany. edmund.neugebauer@uni-wh.de
Dtsch Arztebl Int. 2012 Feb;109(6):102-8. doi: 10.3238/arztebl.2012.0102. Epub 2012 Feb 10.
Abstract
BACKGROUND:The care of severely and multiply injured patients is an interdisciplinary challenge. The only existing German-language guideline up to now has been the S1-guideline issued in 2002 by the German Society for Trauma Surgery (Deutsche Gesellschaft für Unfallchirurgie, DGU). In this article, we present a new, comprehensive, evidence and consensus based S3-guideline for the treatment of severely and multiply injured patients in the pre-hospital and early in-hospital phases which has been developed with the aim of structural and procedural quality optimization. Its implementation should lower these patients' mortality and improve their quality of life. METHODS: The guideline was developed by a panel consisting of 18 delegates from 11 specialty societies under the lead of the DGU, with designated coordinators for each of three phases of treatment: the pre-hospital phase, the emergency-room phase, and the emergency surgery phase. The key questions to be answered were determined by vote, and then the relevant literature (in English and German, 1995-2010) was systematically searched and evaluated. Key recommendations with explanatory texts were formulated and agreed upon in a nominal group process (NGP) with five consensus conferences and three further Delphi rounds. RESULTS:264 recommendations were issued: 66 for the pre-hospital phase, 102 for the emergency-room phase, and 96 for the emergency surgery phase. The three phases were subcategorized according to organizational and anatomical considerations. Topics of major emphasis were, in the pre-hospital phase, the establishment and implementation of correct priorities for treatment; in the emergency-room phase, the creation of clear structures and processes; and, in the emergency surgery phase, the avoidance of secondary injury (i.e., the principle of damage control). CONCLUSION: This guideline can only improve outcomes if it is implemented in routine practice. Aside from the guideline itself, the DGU trauma network (www.dgu-traumanetzwerk.de) has issued a set of directions as an aid to its implementation. 

ATLS (R) y control de daños en trauma de columna 
ATLS(R) and damage control in spine trauma.
Schmidt OI, Gahr RH, Gosse A, Heyde CE.
Leipzig University, Department of Orthopaedic Surgery, Spine Unit, Liebigstrasse 20, 04103 Leipzig, Germany. christoph-eckhard.heyde@medizin.uni-leipzig.de.
World J Emerg Surg. 2009 Mar 3;4:9. doi: 10.1186/1749-7922-4-9.
Abstract
Substantial inflammatory disturbances following major trauma have been found throughout the posttraumatic course of polytraumatized patients, which was confirmed in experimental models of trauma and in vitro settings. As a consequence, the principle of damage control surgery (DCS) has developed over the last two decades and has been successfully introduced in the treatment of severely injured patients. The aim of damage controlsurgery and orthopaedics (DCO) is to limit additional iatrogenic trauma in the vulnerable phase following major injury. Considering traumatic brain and acute lung injury, implants for quick stabilization like external fixators as well as decided surgical approaches with minimized potential for additional surgery-related impairment of the patient's immunologic state have been developed and used widely. It is obvious, that a similar approach should be undertaken in the case of spinal trauma in the polytraumatized patient. Yet, few data on damage control spine surgery are published to so far, controlled trials are missing and spinal injury is addressed only secondarily in the broadly used ATLS(R) polytrauma algorithm. This article reviews the literature on spine trauma assessment and treatment in the polytrauma setting, gives hints on how to assess the spine trauma patient regarding to the ATLS(R) protocol and recommendations on therapeutic strategies in spinal injury in the polytraumatized patient.

Control de daños en el paciente lesionado 
Damage control in the injured patient.
Hsu JM, Pham TN. 
Int J Crit Illn Inj Sci [serial online] 2011 [cited 2013 Oct 23];1:66-72. 
Abstract
The damage control concept is an essential component in the management of severely injured patients. The principles in sequence are as follows: (1) abbreviated surgical procedures limited to haemorrhage and contamination control; (2) correction of physiological derangements; (3) definitive surgical procedures. Although originally described in the management of major abdominal injuries, the concept has been extended to include thoracic, vascular, orthopedic, and neurosurgical procedures, as well as anesthesia and resuscitative strategies.
Keywords: Damage control, management, principles, surgery, trauma

¡Enfermera, imprima un yeso por favor!

http://news.doccheck.com/es/895/enfermera-imprima-un-yeso-por-favor/?cat=13&context=category

¡Enfermera, imprima un yeso por favor!

Un vestigio del pasado: los ortopedas utilizan las férulas de yeso desde 1851 para la inmovilización de fracturas óseas. Entretanto existe una supuesta innovación: las férulas de plástico, que pesan menos, poseen mayor resistencia, se endurecen más rápidamente y no se hinchan con el agua. Sin embargo, no todo es positivo, pues su costo es mayor y la eliminación del material no está exenta de problemas. Además, son menos permeables al vapor de agua y al aire que la versión clásica de yeso. Pero ahora están cambiando las tornas.

Bienvenidos al siglo XXI

Jake Evill, un graduado de la Universidad Victoria en Wellington, Nueva Zelanda, conoce muy bien el problema. El diseñador industrial y de medios se fracturó la mano y recibió una férula de yeso. Evill se sorprendió de lo poco agradable que resulta esta medida para un paciente: los dos kilogramos de peso y la sensación de picazón le parecieron demasiado “cosas demasiado arcaicas”. Los pacientes sudan muchísimo durante los meses más cálidos, lo que conduce rápidamente a olores incómodos. A falta de mejores alternativas, el mismo Evill se puso manos a la obra. El resultado: Cortex, un exoesqueleto con estructuras en forma de colmena y amplios espacios abiertos. Las materias primas empleadas son las poliamidas y el nylon, que proporcionan excelentes resistencia y dureza con muy poco peso. El secreto del material radica en los puentes de hidrógeno intermoleculares, comparables con las proteínas.

De los datos a la obra terminada

El procedimiento del Cortex también comienza con una radiografía, para determinar la posición exacta de la fractura. Luego se realiza un escáner tridimensional de la extremidad afectada. En este punto Evill recurre a Kinect, un hardware controlador de la Xbox 360. Entonces le llega el turno al ordenador, que partiendo de esos datos calcula la geometría que el exoesqueleto debería tener para calzar bien y proporcionar el soporte necesario. El manitas utilizó ZBrushpara el modelado tridimensional, un programa gráfico de Pixologic. Por último, los datos se transfieren a los Países Bajos, donde Shapeways, un especialista en impresiones tridimensionales, produce un exoesqueleto que pesa menos de 500 gramos y tiene apenas tres milímetros de grosor.

Grandes beneficios, grandes costes

Si se mira críticamente, el nuevo invento presenta dos graves inconvenientes: en comparación con las férulas de yeso o plástico, el coste es mucho más elevado. Esto se aplica tanto al hardware como al software y al mismo material. Por otro lado, Evill calcula que hacen falta unas tres horas hasta que el ejemplar esté listo, en comparación con un máximo de diez minutos con el método tradicional. En cambio, Cortex resulta funcional de inmediato después de su fabricación, mientras que el yeso tarda un día en endurecerse. Por lo demás, los médicos sólo ven ventajas: la geometría exacta, el bajo peso y la apariencia estética. Los pacientes pueden ducharse o bañarse como de costumbre y su piel obtiene una buena ventilación. ¿Camisas de manga larga, blusas o pantalones largos? No hay problema. Sólo queda el aspecto medioambiental: para la férula se precisa muy poco plástico, y todos los polímeros empleados se pueden reciclar después de que el hueso se haya curado.

Estable y perfectamente ajustado

Mientras que el exoesqueleto todavía debe perfeccionarse para que se pueda utilizar en hospitales y prácticas médicas, otras técnicas 3D en la ortopedia se encuentran en un mayor estado de desarrollo. El Dr. Jules Poukens, de Bélgica, se encontraba frente al reto de tratar a una paciente anciana con procesos inflamatorios crónicos en el maxilar inferior. Debido a su edad descartó una reconstrucción de mandíbula, debido entre otras cosas a los prolongados períodos quirúrgicos. Su alternativa: después de una medición tridimensional se creó un implante de titanio hecho a medida. Con un potente láser, el polvo de titanio se llevó a la forma final con exactitud milimétrica. Antes de la intervención, Poukens recubrió su modelo con capas biocerámicas. Un grupo de médicos británicos se enfrentaron a un problema similar. Tuvieron que extirpar extensas áreas del cráneo de un paciente. Basándose en diversas tomografías computarizadas, crearon una reconstrucción en 3D. La pieza ósea se construyó con poliéter cetona cetona (PEKK).

Huesos por encargo

La creación de implantes mediante impresoras de 3D que se integren en el cuerpo continúa siendo una perspectiva de futuro. En Alemania, Cynthia M. Gomes, del Instituto Federal de Investigación y Pruebas de Materiales (BAM), investiga en polímeros precerámicos. Su visión: durante la cirugía, los cirujanos escanean los defectos óseos y reciben casi de inmediato los implantes adecuados, que consisten en un 60% de poros para que las células puedan crecer bien. Con el tiempo, el cuerpo reabsorbe los componentes inorgánicos. Gomes cree que los primeros implantes podrían empezar a utilizarse en cinco años. En la Universidad del estado de Washington, el profesor Amit Bandyopadhyay ha invertido mucha energía en las impresoras tridimensionales. Su prototipo produce huesos cerámicos de repuesto que resultan casi idénticos a los modelos biológicos. Los primeros ensayos con ratas y conejos han sido exitosos. Sin embargo, todavía habrá de transcurrir un estimado de diez años para que los seres humanos puedan aprovecharse de esta nueva tecnología. El profesor Kevin Shakesheff, de la Universidad de Nottingham, sigue una estrategia diferente y construye huesos artificiales con bioimpresoras. Para generar la plantilla base utiliza tomografías computarizadas. A continuación, las bioimpresoras emplazan las células madre. En el cuerpo, esta estructura básica se reemplaza gradualmente por el propio tejido óseo. Shakesheff presentó recientemente su método en la exhibición anual de verano de la Royal Society de Londres.

Médicos a bordo

Mientras los ingenieros utilizan desde hace tiempo el escaneo y la impresión tridimensionales para producir objetos, los médicos se mostraron escépticos al principio. Entretanto diversos grupos de trabajo en todo el mundo exploran las posibles aplicaciones de esta técnica para el bienestar de los pacientes. En lo que se refiere a huesos artificiales y exoesqueletos, el procedimiento promete. Pero más allá de la ortopedia, los laboratorios trabajan también con hígados, riñones o corazones extraídos de una bioimpresora: una perspectiva a largo plazo, en vista de la demanda cada vez mayor de órganos y de la disminución de la voluntad general para donarlos.
Copyright de la imagen: Rev Stan / flickr
Licencia: CC BY

Cartilage Preservation of Hip or Knee from Surgery




Website: http://www.arthrogen.com.de/ less…

sábado, 2 de noviembre de 2013

Consideraciones anestesiológicas en trauma agudo medular


Consideraciones anestesiológicas en trauma agudo medular



Anesthetic considerations in acute spinal cord trauma.
Dooney N, Dagal A.
Int J Crit Illn Inj Sci [serial online] 2011 [cited 2013 Oct 23];1:36-43.
Abstract
Patients with actual or potential spinal cord injury (SCI) are frequently seen at adult trauma centers, and a large number of these patients require operative intervention. All polytrauma patients should be assumed to have an SCI until proven otherwise. Pre-hospital providers should take adequate measures to immobilize the spine for all trauma patients at the site of the accident. Stabilization of the spine facilitates the treatment of other major injuries both in and outside the hospital. The presiding goal of perioperative management is to prevent iatrogenic deterioration of existing injury and limit the development of secondary injury whilst providing overall organ support, which may be adversely affected by the injury. This review article explores the anesthetic implications of the patient with acute SCI. A comprehensive literature search of Medline, Embase, Cochrane database of systematic reviews, conference proceedings and internet sites for relevant literature was performed. Reference lists of relevant published articles were also examined. Searches were carried out in October 2010 and there were no restrictions by study design or country of origin. Publication date of included studies was limited to 1990-2010.
Keywords: Anesthesia, airway management, blood loss, corticosteroids, coagulation, spinal cord injury, trauma, medical management


http://www.ijciis.org/text.asp?2011/1/1/36/79280









Atentamente


Anestesiología y Medicina del Dolor


www.anestesia-dolor.org


Sarcopenia


Le genou peut être victime de traumatismes ou d'arthrose